Archivos para marzo, 2011

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¿Quién es Adrián Ventura?

Publicado: 30 marzo, 2011 en La Nación

Era tiempo que alguien le arme un videito a este retrato de periodista que se viste de oligarca y mantiene sin vergüenza la “extraña condición” de escribir para el diario La Nación y ser -al mismo tiempo- columnista de Canal 13. Quienes lo conocen aseguran que este  topo deambula por los Tribunales presionando y haciendo lobby en favor de sus patrones que son además de los Saguier y Magnetto, los agroganaderos.

Una de las principales críticas que con habitualidad le lanza el kirchnerismo al diario Clarín es que los trabajadores no cuentan con una comisión interna gremial. Dos periodistas del Grupo lamentaron ayer públicamente esta situación.

El editor general del diario, Ricardo “Colorado” Kirschbaum, respondió titubiante y mucho más colorado que “está absolutamente de acuerdo” con su entrevistador Jorge Rial cuando le señaló “que desde el año 2000 no haya comisión interna es una anomalía que sería bueno que se corrija”.

Mientras que Ernesto Tenembaum en su programa afirmó que “me parece que tiene que haber libertad sindical, estamos en la edad contemporánea y tiene que haber comisiones en las empresas chiquitas, grandes y en las del Grupo Clarín”. Los dos periodistas hicieron esas afirmaciones luego de extensas críticas al Gobierno por el “bloqueo” a Clarín del domingo pasado.

Los audios completos se pueden escuchar en “Blog de Contenidos”, del periodista Juan Pablo Mansilla.

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“I have a dream”, by Luis Majul

Publicado: 29 marzo, 2011 en Periodistas


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Lo que tapó la tapa blanca de Clarín

Publicado: 29 marzo, 2011 en Clarín

La tapa de Página 12, tras el indulto de Carlos Menem en octubre de 1989 vs la nefasta tapa de Clarín.

Si la vara para medir la libertad de expresión es que Clarín llegue o no al kiosco, cualquier desprevenido puede creer que durante los siete años que duró la dictadura cívico-militar, la libertad de expresión funcionó a pleno en la Argentina porque Clarín y La Nación no dejaron de aparecer ni un solo día mientras los que desaparecían bajo las botas eran periodistas y trabajadores. Estos dos diarios publicaron 2555 ediciones, de manera ininterrumpida, sin mencionar que se arrojaban opositores vivos al mar.

El eje que intenta instalar Héctor Magnetto para defender sus privilegios económicos es un insulto a la memoria y a la inteligencia de toda la sociedad: el problema lo tiene en su empresa editora AGR, donde su gerencia de Recursos Humanos no se dio por enterada que la democracia –también la laboral– regresó hace ya 28 años al país, e impide como si nada que haya comisiones gremiales internas, como lo impedían la mayoría de las empresas en los años de plomo.

Que sus voceros levanten ahora la “libertad de expresión” para aplastar el derecho sindical al reclamo es un gesto de barbarie intelectual, rayano en el clasismo salvaje del siglo XIX, que por su gravedad supera cualquier discusión legítima sobre la justeza o no del bloqueo que decidieron los trabajadores de su planta.

No es bueno que los diarios no salgan a la calle, y esto incluye a Clarín, opinemos lo que opinemos sobre su línea editorial, hoy bastardeada por sus accionistas. La democracia necesita que la tolerancia de todos beneficie también a los intolerantes. Pero por un minuto, yo invito a todos los que leen a que se pongan en los zapatos de los trabajadores que hace ocho años son víctimas de una persecución ilegal, junto a sus familias. No seamos aliados del miedo ni de la prepotencia: detrás de un trabajador que reclama desde hace tanto tiempo, lo único que hay es una empresa que no sabe o no quiere escuchar.

No se puede asumir como propio el discurso falsamente victimizado de un oligopolio que atenta cotidianamente contra la libertad de expresión de verdad. ¿O no es el Clarín de Magnetto el que se niega a aceptar la Ley de Medios de la democracia, y añora la Ley de Radiodifusión de Videla? ¿O no es el Clarín de Magnetto el que se opone a subir a la grilla de Cablevisión a CN23, Paka Paka, Telesur e Incaa TV? ¿O no es el Clarín de Magnetto el que desconoce una resolución oficial y sigue brindando ilegalmente Internet a través de Fibertel? ¿O no es el Clarín de Magnetto el que impide saber si Felipe y Marcela Noble son hijos de desaparecidos? ¿O no fue el Clarín de Magnetto el que hundió al diario Perfil en 1998 con su competencia desleal en el manejo con los anunciantes? ¿O no es este grupo y sus gerentes los que  son investigados en la justicia por presuntos delitos de lesa humanidad en el traspaso accionario de Papel Prensa? ¿No es este Magnetto el mismo que está siendo investigado judicialmente por entrevistarse con el torturador de los Graiver antes de que la picana se posara sobre los genitales de Lidia Graiver?

La tapa en blanco de ayer sólo puede ser tomada en serio por Belén Francese y los diputados que quieren transformar al Parlamento en bufete de abogados de un grupo económico; y a la justicia de todos en sierva sumisa de los dueños del poder y del dinero.

Harían bien en escuchar el reportaje radial que Jorge Rial le hizo ayer mismo al periodista Ricardo Kirschbaum, editor general de Clarín. Sin la bravata habitual del “periodismo independiente” y cargando la injusta mochila de “chimentero”, Rial le preguntó –como debe preguntarse– si era cierto que desde el año 2000, después de haber echado a cientos de sus trabajadores, Clarín no tenía Comisión Interna en su redacción, a lo que un Kirschbaum balbuceante respondió que sí, aunque rápidamente aclaró que él no estaba de acuerdo con la situación.

Le dio vergüenza. No es para menos.

Editorial del diario Tiempo Argentino

Hace meses que venimos leyendo tanto en La Nación como en Clarín las “jugosas filtraciones” de los cables de la Embajada de Estados Unidos en Wikileaks. Como se hace en el periodismo de espectáculos al mejor estilo Rial, podemos ver el chusmerío de que un tipo le dijo a otro tal cosa de los argentinos y, de buenas a primeras, esa información se vuelve tapa del diario. Sin embargo, ahora que aparece un cable donde no hay puterío, sino el intento real y concreto de los EEUU contra las leyes argentinas, los principales medios miraron para el costado. ¿Por qué será? Veamos…

Hoy, Página/12 hablando del tema de las grandes cerealeras multinacionales denunciadas por evasión fiscal, saca a la luz un cable de la Embajada, escrito de primera mano por el embajador estadounidense en la Argentina en 2008 Earl Anthony Wayne, donde relata una reunión con Ricardo Echegaray, actual titular de la AFIP.

Según el cable, el diplomático se reunió con Echegaray con claras intenciones de hacer lobby a favor de Cargill y Bunge (cerealeras que debían pagar derechos de exportación por la Ley 26.351 denominada “Martínez Raymonda”) para que no paguen estos derechos, Echegaray le respondió que “confiaba en que los exportadores terminarían pagando”, porque “lo que hicieron fue ilegal”, cosa que estaba muy clara en la Ley 26.351, y que “debía cumplir la ley”.

En resumen, lo que Echegaray hacía era cumplir con una ley que obliga a las cerealeras multinacionales a actualizar los pagos de derechos de exportación del 2008 por 1.700 millones de dólares. Obviamente, esto a los yanquis no le gustó y Wayne lo criticó duro en los cables de la Embajada. Pese a que se trató casi del primer cable “positivo” de Wikileaks –ya que se confirma que ni la presión de los EEUU puede salvar a los evasores – los diarios La Nación y Clarín ni se enteraron… ¿O habrán tirado a la basura el cable porque no lo pedían pegar al Gobierno?