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Como en la vieja comedia en la que buscaban al piloto del avión durante un vuelo, los muchachos de La Nación podrían hacer un corto buscando a Cristina en el hotel.

Con toda la mala leche característica publicaron una nota sobre el hotel donde se hospeda la Presidenta (imagino que si la Dignataria hubiese ido a un hostel, ellos estarían felices de la vida) y en el epígrafe de la foto  aseguran que se hospedó en la suit presidencial.

En el segundo párrafo, súbitamente la suit pasó de “presidencial” a “estándar del séptimo piso” y como frutilla del postre, en el tercer párrafo admiten que no tienen ni idea dónde está, porque los tipos del hotel en su comunicado no lo dijeron…

Para la próxima, muchachos de LN, un consejo básico: para ser mala leche en estos tiempos que corren, mínimo, no pueden contradecirse tres veces en una notita de tres párrafos…

 

Majul no se cansa. Inventa algo, lo escribe, cita fuentes anónimas y después juega a la extorsión.

Hace años que viene haciendo lo mismo, pero esta vez más de uno le hizo chas chas en la colita, que a esta altura debe estar roja como una manzana.

Ya Víctor Hugo Morales le explicó con pruebas (algo inédito para Majul) cuántos pares son tres botas,  Beto Casella lo deliró en el mismísimo programa de TV de Majul y hasta el hipermenemista antikirchnerista acérrimo de Jorge Asis le dedicó esta frase: “La auto-victimización, cuando es excesiva, persiste acotada entre los pliegues del ridículo”.

Aún así, el hombre no entiende, no se cansa de perder, de cobrar y de quedar como lo que es: un papanatas sin fuentes ni moral.

Ahora la nueva es (en tapa de LNonline, que mucho se preocupa por darle aire al payaso mediático) denunciar discriminación porque le quitaron pauta oficial (que más de una vez él dijo no tener)

En resumen, la gran Majul vendría a ser algo así: Te calumnio, te fabulo, te injurio, dame plata.  Si me sacás la plata que uso para calumniarte, fabular e injuriarte, te denuncio.

 

 

 

Muy segura de sí misma, mirando para el costado ante la cámara, Lilita clavó hace 5 meses un designio contundente:  “Cristina Kirchner no será candidata a presidenta porque no se va a enfrentar a una derrota”.

Lamentablemente (para ella) la señora de Delfos le volvió a errar como en la guerra, pero en este caso con una salvedad. Siguiendo la lógica de Carrió, si Cristina no se presentaba porque sabía que perdía, ahora, que se presenta, sabe que gana y… la señora de Delfos también lo sabe, por eso, se ríe, se mofa, ironiza y sigue viviendo de donaciones mientras enseña el camino moral de La Nación (Es adrede, léalo cómo quiera)

Pero como Delfos no era el único oráculo de la antigüedad, Lilita no es la única que predice boludeces que no van a pasar.

Acá lo tenemos al Cabezón pronosticando:  “No hay posibilidades de que Cristina sea candidata sabiendo que no pasa la segunda vuelta. Si tiene la más mínima sospecha de una posible derrota, se bajará inmediatamente de la contienda electoral”.

Este oráculo de Trofonio (no tan importante como Delfos, pero con el mismo margen de error -99%-) es más categórico, “No hay posibilidades” y luego le mete la misma lógica que Delfos: No se presenta porque no gana.

En la antigüedad los oráculos no se equivocaban, simplemente eran mal interpretados por los simples mortales o en contados casos metían la mula para beneficiarse divirtiéndose de la mala suerte de los pronosticados. En la Argentina moderna, estos oráculos truchos, le erran de bote a bote y se convierten ellos en los únicos damnificados de tanta pelotudez.

Se agradece la foto que ilustra este posteo a

http://bessone.blogspot.com

¿Quién es Adrián Ventura?

Publicado: 30 marzo, 2011 en La Nación

Era tiempo que alguien le arme un videito a este retrato de periodista que se viste de oligarca y mantiene sin vergüenza la “extraña condición” de escribir para el diario La Nación y ser -al mismo tiempo- columnista de Canal 13. Quienes lo conocen aseguran que este  topo deambula por los Tribunales presionando y haciendo lobby en favor de sus patrones que son además de los Saguier y Magnetto, los agroganaderos.

Hace meses que venimos leyendo tanto en La Nación como en Clarín las “jugosas filtraciones” de los cables de la Embajada de Estados Unidos en Wikileaks. Como se hace en el periodismo de espectáculos al mejor estilo Rial, podemos ver el chusmerío de que un tipo le dijo a otro tal cosa de los argentinos y, de buenas a primeras, esa información se vuelve tapa del diario. Sin embargo, ahora que aparece un cable donde no hay puterío, sino el intento real y concreto de los EEUU contra las leyes argentinas, los principales medios miraron para el costado. ¿Por qué será? Veamos…

Hoy, Página/12 hablando del tema de las grandes cerealeras multinacionales denunciadas por evasión fiscal, saca a la luz un cable de la Embajada, escrito de primera mano por el embajador estadounidense en la Argentina en 2008 Earl Anthony Wayne, donde relata una reunión con Ricardo Echegaray, actual titular de la AFIP.

Según el cable, el diplomático se reunió con Echegaray con claras intenciones de hacer lobby a favor de Cargill y Bunge (cerealeras que debían pagar derechos de exportación por la Ley 26.351 denominada “Martínez Raymonda”) para que no paguen estos derechos, Echegaray le respondió que “confiaba en que los exportadores terminarían pagando”, porque “lo que hicieron fue ilegal”, cosa que estaba muy clara en la Ley 26.351, y que “debía cumplir la ley”.

En resumen, lo que Echegaray hacía era cumplir con una ley que obliga a las cerealeras multinacionales a actualizar los pagos de derechos de exportación del 2008 por 1.700 millones de dólares. Obviamente, esto a los yanquis no le gustó y Wayne lo criticó duro en los cables de la Embajada. Pese a que se trató casi del primer cable “positivo” de Wikileaks –ya que se confirma que ni la presión de los EEUU puede salvar a los evasores – los diarios La Nación y Clarín ni se enteraron… ¿O habrán tirado a la basura el cable porque no lo pedían pegar al Gobierno?


Lo que intentó ser una defensa a las poderosas multinacionales luego de que la AFIP las suspenda del Registro de Operadores de Granos, terminó reflejando que ya nadie se anima a poner la cara para defender a estas empresas.

Afortunadamente, desde el 2003 algo empezó a cambiar. Por más poder que tengan estas empresas, ya nadie se anima a poner la caripela para defender a las firmas que evaden impuestos al fisco. La razón no es menor: evadir impuestos significa que el Estado tendrá menos plata para construir escuelas, hospitales, rutas, viviendas, etc.

De todas formas, la periodista Mercedes Colombres no se “apachuchó” y contra viento y marea sacó adelante su insólita defensa citando a:

1) Alguien de la cúpula de las entidades rurales
2) Fuentes del sector
3) Un ejecutivo
4) Opiniones (así a secas)
5) Un operador
6) Otro empresario
7) Más fuentes “del sector”


Desde que comenzaron los operativos conjuntos entre la Administración  Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y el Ministerio de Trabajo para inspeccionar el trabajo rural, el diario La Nación inició una denodada defensa de los intereses de las agroempresas denunciadas por explotación. (Ver notas relacionadas).

No solo que la línea editorial del matutino sale en defensa de los métodos que las empresas (en varios casos multinacionales) utilizan para emplear a los trabajadores sino que además remarca que todo es una avanzada con fines electorales. Dicho sea de paso, La Nación de ayer no dedicó ni una sola línea a la inspección en los campos del diputado Alfredo Olmedo donde se encontraron 400 personas en un contexto laboral deplorable.

Ahora el diario fue un paso más allá. Busca minimizar este tipo de casos en comparativa con otro de los flagelos consecuencia de la misma deuda interna que hoy debe saldar la Argentina: la desnutrición infantil. Incluso, sugiere que combatir estas condiciones laborales puede aún profundizar las situaciones de falencias alimenticias que llevan en algunos casos hasta la muerte a muchos chicos. Pero curiosamente su análisis no contempla los bajos sueldos y el empleo más que precario que ofrecen las empresas a -dicho siguiendo la lógica de su relato y no literalmente- “los padres de esos chicos”.  

Dice la editorial: “Resulta por lo menos sospechoso y contradictorio que hoy se enarbole la insignia electoralista del “trabajo esclavo” contra muchas empresas que cumplen con todas las normas laborales, cuando ni el Estado nacional ni los provinciales o municipales cubren estas profundas y antiguas deudas con los más necesitados. Los gobiernos no se responsabilizan de crear las oportunidades de trabajo y grandes grupos de personas se ven obligados a buscarlo muy lejos de sus hogares para poder llevar el pan a sus familias”, dice La Nación como si eso justificaría que los peones vivan meses en carpas improvisadas y en circunstancias denigrantes. 

Pero además, el matutino advierte que de seguir con los operativos, los empresarios ya no podrán dar esa fuente de sustento a los peones y todo se agravará: “Una cortina de humo político y estatal acerca de este tema está logrando que esas y otras empresas resuelvan a futuro la incorporación de modernas maquinarias que harán la tarea que hasta ahora hacían los cientos de miles de trabajadores que se movilizan de las provincias más pobres, todos los años, y que luego vuelven a su lugar de origen con un ingreso que les permite sostenerse todo un año”.

“De todos modos, y de manera absolutamente conexa, nada logrará ocultar una realidad agraviante e inconfesable: más niños siguen muriendo por desnutrición en la Argentina del siglo XXI, en un país bendecido por la naturaleza, exportador de alimentos por excelencia. Muchos serán, posiblemente, en el corto plazo, los hijos de esos trabajadores recién mencionados” relata la editorial sin hacer nunca  referencia a los magros salarios que pagan estas empresas, ni mucho menos a la responsabilidad social de los empleadores.

Fuente: www.diarioregistrado.com